ÁRBOL DE PROBLEMAS
El árbol de problemas se elabora mediante un procedimiento metodológico que consta de los siguientes pasos:
1. Formulación del problema central
Esto se puede hacer mediante una discusión abierta tipo “lluvia de ideas”, en la que cada participante enumera los que considera que son los principales problemas para luego decidir por consenso cual es el problema central. Alternativamente, se puede presentar al grupo una propuesta de problema central como punto de partida para la discusión. Es importante que el problema central sea fruto del consenso entre las partes interesadas lo que obligará a conciliar las distintas prioridades, intereses y perspectivas que puedan tener.
2. Identificación de las causas del problema central
El proceso continúa hacia abajo identificando las causas de las causas directas, y así sucesivamente. Es importante que para cada problema identifiquemos todas las causas que lo producen, independientemente de si es realista o no solucionarlas con el proyecto o de si son competencia de otros actores diferentes al proyecto.
Las preguntas clave para identificar los problemas son ¿Por qué? y ¿Qué más? La primera nos ayuda a identificar la causa de un problema, la segunda nos ayuda a identificar otras causas adicionales.
3. Definición de los efectos del problema central
Para definir los efectos del problema central se puede comenzar con una lluvia de ideas en torno a la pregunta ¿Qué produce?, escribiendo un efecto por tarjeta. Las tarjetas se sitúan encima del problema central y se conectan a él según la lógica causa - efecto mediante flechas que van dese el problema central hacia los efectos.
4. Revisión de la lógica del árbol
Una vez que el árbol se ha completado, es importante revisar el diagrama en su conjunto y verificar que es válido y está completo. Las preguntas que el grupo debe hacerse son:
¿Los problemas formulados son específicos y están claramente expresados?
¿Son pertinentes y lógicos cada uno de los vínculos causa-efecto?
¿Han sido identificadas todas las causas para cada problema?
No hay que confundir un problema existente con la ausencia de una solución, porque ello bloquea la posibilidad de examinar otras alternativas. Por ejemplo, un problema formulado como “No hay suficientes cursos de capacitación” en realidad expresa la falta de una posible solución para corregir la falta de conocimientos y habilidades del personal (el verdadero problema). Al confundir el verdadero problema con la falta de una solución, se dirige el proyecto hacia la creación de esa solución particular sin realmente analizar el origen del problema. En el ejemplo, la falta de conocimientos y habilidades puede deberse otras causas, como a la alta rotación del personal o contrataciones inadecuadas, con lo que los cursos de capacitación no resolverán el problema real.
5. Recomendaciones metodológicas.
La participación es clave, de manera que deben crearse las condiciones que la favorezcan. Debe asegurarse que hay un consenso amplio sobre los problemas que se ponen el árbol, y que todos los participantes los interpretan de manera inequívoca. Debe fomentarse que todos los participantes se expresen y sus opiniones sean respetadas, incluso si no son finalmente tenidas en cuenta. Es esencial que el facilitador permanezca neutral en todo momento.
El facilitador debe cuidar de que todos los problemas sean analizados en igual profundidad. No siempre el grupo saca a la luz todos los problemas, bien por no contar con la información, por conflictos de intereses o por otras razones. Es conveniente que el facilitador saque a la luz los problemas que no están siendo considerados, siempre con respeto hacia el grupo. Para ello es importante que el/ella o alguien del equipo de diseño que participe en el taller se haya documentado en profundidad sobre la problemática que se va a abordar.




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